Sobre el aumento al aporte de trabajadores al IVM

Sobre el aumento al aporte de trabajadores al IVM

Fuerte golpe al trabajador costarricense. Una medida arbitraria que no soluciona nada, pero que empeora todo. El cortoplacismo y la mediocridad de esta medida están a vista y paciencia de todos.

“Con el aumento unilateral y abrupto de la cotización obrera al IVM, la CCSS borró de golpe y porrazo el incremento salarial que percibieron los trabajadores a partir de enero” explicó nuestra Secretaria General, Paola Gutiérrez.

Los errores de acción y omisión que nuestros jerarcas han cometido durante años no deben ser cargados a los contribuyentes. Es hora de abordar el tema con la responsabilidad y la seriedad que amerita.

La mejor solución a la inminente crisis de pensiones es un régimen de capitalización individual en competencia bajo el marco regulador del Estado, con aportes definidos que brinden un papel activo a los afiliados para que tengan libertad de elegir la entidad administradora de sus ahorros de pensiones y la forma en que recibirán los beneficios una vez cumplidos los requisitos para jubilarse.

Esto sin perjuicio de mantener un régimen de pensiones solidario para las personas más vulnerables de la sociedad, financiado transparentemente del presupuesto nacional.

¡Construya con nosotros una Costa Rica Liberal Progresista!

COMUNICADO DE PRENSA: “Subir aportes al 15% es un parche que no arreglará pensiones de la Caja” Eli Feinzaig

COMUNICADO DE PRENSA: “Subir aportes al 15% es un parche que no arreglará pensiones de la Caja” Eli Feinzaig

Eliécer Feinzaig, Presidente del Partido Liberal Progresista:

“Subir aportes al 15% es un parche que no arreglará pensiones de la Caja”

Subir al 15 por ciento los aportes para las pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) no es una verdadera solución al problema de ese régimen. “Esa es una solución tradicional, poner un parche tipo ‘platina’ y que paguen los contribuyentes”, dijo el Presidente del Partido Liberal Progresista (PLP), Eli Feinzaig.

Para Feinzaig, aumentar los aportes al 15% no es más que una medida paliativa temporal, para que el problema le explote a un próximo gobierno. Esto es consistente con las tácticas dilatorias que durante 10 años aplicaron las autoridades de los Gobiernos Arias, Chinchilla y actual, para ignorar múltiples alertas sobre el deterioro progresivo del régimen de pensiones.

“La mejor y verdadera solución es un régimen de capitalización en competencia bajo el marco regulador del Estado”, señaló Feinzaig. El dirigente agregó que dicho régimen tendría aportes definidos individualmente y los afiliados tendrían plena libertad de elegir la entidad administradora de sus ahorros, y la forma de cómo recibirán los beneficios una vez cumplidos los requisitos para jubilarse. “En este sistema las empresas seguirán haciendo el aporte patronal. Así, las cotizaciones irían a la propia pensión del trabajador, y no a un fondo común de donde la plata se desaparece”, afirmó Feinzaig.

“Nada de esto iría en perjuicio de mantener un régimen de pensiones para las personas más vulnerables de la sociedad, financiado transparentemente del presupuesto nacional, y además haría justicia a todas las personas porque así saben que la pensión que recibirán está directamente en función de sus aportes y de los rendimientos obtenidos, y que ningún político va a jugar con su plata”, dijo Feinzaig.

El dirigente del PLP dijo que eso contrasta profundamente con lo planteado por las autoridades actuales: “Darles más dinero es botarlo, porque la promesa que nos hacen de recibir una pensión digna y sostenible a través de un sistema de reparto estilo Ponzi, es imposible cumplirla. Y hacer una promesa a sabiendas de que no es posible cumplirla es una forma de estafa”, finalizó.

Sobre las pensiones del IVM

Sobre las pensiones del IVM

El Partido Liberal Progresista asume la lucha histórica de defender al costarricense, su esfuerzo de vida y su futura pensión.

Hoy nuestro Presidente, Eli Feinzaig, estuvo en Telenoticias comentando la situación del sistema de pensiones.

Desde hace 10 años se viene alertando la quiebra del régimen de pensiones IVM, pero los partidos tradicionales decidieron ignorar las advertencias, y gracias a ese desinterés, hoy los contribuyentes peligran de no tener pensión cuándo se jubilen.

Las personas que hoy cotizan para su pensión futura no tienen ninguna garantía de que vayan a recibir la pensión. No más excusas, vamos a hablar de pensiones y proponer soluciones. ¡No más parches!

Venimos a levantar el debate político proponiendo una visión país de verdadero progreso, igualdad ante la ley, respeto al Estado de derecho y solidaridad social.

¡Construya con nosotros una Costa Rica Liberal Progresista!

La estafa de las pensiones, por Eli Feinzaig

La estafa de las pensiones, por Eli Feinzaig

No más excusas. Debemos abordar la impostergable reforma de nuestro sistema de pensiones actual. Los partidos tradicionales con su evidente incapacidad y desinterés por realizar reformas importantes, ignoraron distintos estudios que por años anunciaron la crisis. No les importó nada más que ganar elecciones a punta de mentiras, entre ellas, la posibilidad de obtener una pensión decente.

Cruda realidad. “Las personas que hoy cotizan para su pensión futura no tienen ninguna garantía de que vayan a recibir la pensión. Lo grave del asunto es que ya no solo estamos hablando de no poder financiar el reparto a la Ponzi a los jubilados actuales, sino de robar a las generaciones presentes la esperanza de una pensión decente en el futuro” cómo apuntó nuestro presidente, Eli Feinzaig, en este artículo.

El Partido Liberal Progresista propone una Costa Rica de verdadero progreso, igualdad ante la ley y respeto al Estado de Derecho. Construya con nosotros la mejor propuesta para las elecciones del 2018, la propuesta liberal progresista.

En nombre de la solidaridad, los trabajadores costarricenses aportan varias veces más de lo que creen para sus propias pensiones y las de otros. Tal como está concebido el régimen de Invalidez Vejez y Muerte (IVM), el fondo de pensiones recibe tres tipos de contribuciones: las del propio trabajador, las del patrono o empleador y las del Estado.

Al trabajador se le rebaja mensualmente un porcentaje de su salario como aporte, supuestamente, para su propia pensión. Además, y dado que el Estado no genera riqueza, sino que la extrae –el origen de sus recursos son los impuestos que pagan los contribuyentes actuales, o el endeudamiento, que pagarán los contribuyentes del futuro– el aporte estatal al fondo de pensiones es en realidad una contribución adicional de los propios trabajadores y patronos.

Los contribuyentes pagan las pensiones de otra forma también: los impuestos nutren los regímenes especiales de pensiones del sector público. Recientemente decía el superintendente de pensiones, Álvaro Ramos, con una franqueza refrescante, que “nadie que se pensiona en el Poder Judicial aportó suficiente para lo que se está llevando”. Lo mismo se puede decir de cualquier otro régimen de pensiones con cargo al presupuesto nacional.

Régimen de reparto. El sistema de pensiones del IVM es lo que técnicamente se conoce como un régimen de reparto. Esto quiere decir que los aportes que hacen los trabajadores al fondo de pensiones no son necesariamente para su eventual jubilación, sino para financiar los pagos a las personas que actualmente gozan de su pensión. De ahí su nombre: lo que ingresa como aporte de los trabajadores activos se reparte entre los pensionados actuales. Este es el componente supuestamente solidario del régimen de pensiones.

Un régimen de reparto es en realidad un esquema piramidal, o lo que se conoce también como un esquema Ponzi. Estos ardides son ilegales (excepto, curiosamente, para operadores de pensiones en todo el mundo), porque en realidad se trata de una burda estafa.

En un esquema Ponzi, a los inversionistas se les promete un rendimiento que no se puede obtener con el producto de las propias inversiones. Por lo tanto, el esquema Ponzi depende de que constantemente ingresen nuevos inversionistas, para con sus aportes poder pagar a los inversionistas iniciales los retornos prometidos.

En otras palabras, los inversionistas recientes financian los pagos a los inversionistas más antiguos, y para que a los nuevos se les pueda retribuir según lo prometido, es necesario que aparezcan nuevos inversionistas en una suerte de ciclo sin fin.

El problema es que nada garantiza que siempre vayan a aparecer nuevos inversionistas en las cantidades necesarias para que el fondo de inversión cumpla la promesa de rendimiento que ha hecho a sus inversionistas.

Cuando dejan de aparecer nuevos inversionistas, o los aportes de los que aparecen no son suficientes para continuar pagando a los anteriores, el fondo de inversión quiebra.

Sistema piramidal. Esto fue exactamente lo que hizo Bernie Madoff hace unos años en Estados Unidos –el mayor fraude en la historia de los mercados financieros–, por lo cual fue a parar con sus huesos en una prisión de donde únicamente podrá salir en posición horizontal y sin signos vitales.

Los regímenes de pensiones de reparto se basan en el mismo principio que un esquema Ponzi. Para que un régimen de reparto pueda subsistir en el tiempo, es necesario que la población económicamente activa formal crezca a una tasa tal que sus aportes alcancen para financiar las pensiones de los jubilados existentes.

Una vez que la pirámide demográfica se invierte es imposible seguir financiando un régimen de reparto. Esto ya está sucediendo en Costa Rica, donde la tasa de natalidad es inferior a la tasa de reposición de la población, lo cual producirá que en poco tiempo haya menos costarricenses cada año.

Otros factores que ponen en riesgo la viabilidad de un régimen de reparto son una tasa de desempleo alta y sostenida en el tiempo y un alto nivel de informalidad en la actividad económica. El desempleo de entre un 9% y un 10%, sumado a alrededor de un 45% de empleo informal, son un coctel explosivo para un sistema de reparto como el IVM.

El régimen de reparto, como vemos, es una estafa. Las personas que hoy cotizan para su pensión futura no tienen ninguna garantía de que vayan a recibir la pensión. Lo grave del asunto es que ya no solo estamos hablando de no poder financiar el reparto a la Ponzi a los jubilados actuales, sino de robar a las generaciones presentes la esperanza de una pensión decente en el futuro.

Menos pensión. Eso, y no otra cosa, es el escenario contemplado en el informe de los actuarios de la UCR: tener que trabajar hasta los 70 años, haciendo un aporte del 26,4% del salario para recibir una pensión equivalente al 40% del promedio de los salarios de los últimos 20 años. Habría que hacer esa matemática, pero si usted tiene menos de 50 años y una carrera laboral ascendente, su eventual pensión probablemente rondará la cuarta parte o menos del salario que perciba al momento de jubilarse.

Por lo anterior, además de ser una estafa, el régimen de reparto es una política de creación intergeneracional de pobreza. Quitamos recursos hoy a los trabajadores para garantizar una pensión digna a los jubilados existentes, a cambio de sumir en la pobreza a esos mismos trabajadores cuando les llegue el momento de pensionarse.

Durante muchos años la CCSS ha botado enormes cantidades de dinero contratando estudios actuariales para el IVM a la firma argentina Melinsky & Asociados y a la mexicana Nathal Actuarios y Consultores. Estos fueron desechados porque sus conclusiones no eran del agrado de la entidad. Pareciera que finalmente el informe de la Escuela de Matemáticas de la UCR, con conclusiones muy similares, ha despertado la consciencia de los funcionarios y políticos, y de la ciudadanía.

La discusión acerca del futuro del virtualmente quebrado IVM es impostergable, y no debería quedar por fuera del debate la posibilidad de que las personas opten por salirse del esquema Ponzi de reparto. Un régimen obligatorio que ni siquiera puede cumplir su promesa de una pensión digna es a todas luces inmoral, y de solidario no tiene más que el cascarón hueco de la palabra adulterada.

Otra opción. Una solución alternativa sería un régimen de capitalización en competencia, en el cual las personas destinan un porcentaje de su ingreso mensual a su pensión, cuyo importe dependerá de cuánto ahorre y del retorno de la inversión. Lo que la persona aporta mes a mes no va para pagar la pensión de nadie más sino la suya propia.

Así se traslada la responsabilidad por las pensiones a las propias personas, que es donde debería residir. Esto sin perjuicio de mantener un régimen de pensiones para las personas más desafortunadas y vulnerables de la sociedad, financiado transparentemente con los impuestos que pagamos los ciudadanos.

Esta propuesta merece mayor elaboración, que por motivos de espacio no realizaré aquí. Recomiendo al respecto la lectura del artículo publicado por Juan Carlos Hidalgo en su blog Por la libre del 13 de mayo del 2013 ( http://bit.ly/2hwwhw5 ), donde presenta los detalles de una propuesta en esta misma línea.

El autor es economista.